El lado oscuro del maestro Gurdjieff

El lado oscuro del maestro Gurdjieff

Este enigmático esoterista supo crear una telaraña a su alrededor, en la que sus seguidores caían sin remisión.


La vida de Giorgios Ivanovitch Gurdjieff, está envuelta de misterio, partiendo de que hasta la fecha de su nacimiento es insegura. Algunos autores indican que nació en 1866, otros que en 1873, pero otros afirman que data de 1877. Hijo de padre griego y madre armenia, nace en lo que hoy se conoce como la República de Armenia y criado en la región fronteriza ruso-turca.

Los primeros 40 años de la vida de este hombre están rodeados de misterio, ya que no se sabe con exactitud a que se dedicaba o que sitios frecuentaba, lo único en que concuerdan los autores que sobre él han escrito, que le convierte en uno de los “maestros” más controversiales de la historia, como lo ha expresado el esoterista René Guénon: “Es un hombre que lo sabe todo y que puede hacer cualquier cosa y hay que huir de él como la peste”.

Según el testimonio del científico francés Jacques Bergier, quien acompañó a Gurdjieff durante sus primeros viajes a Asia, expone que las ideas filosóficas de este esoterista fueron extraídos de una orden secreta asiática sufí, conocida como la “Hermandad Sarmung”. El término “sarmung”, reproduciría la pronunciación armenia de la palabra persa “sarman” que puede significar “aquel que preserva la doctrina de Zoroastro”.

La doctrina de Giorgios Gurdjieff está basada en que el hombre es una máquina y vive en un estado de letargo. Para él hay tres métodos tradicionales para despertar el alma de su letargo y favorecer el aumento de la conciencia. Siendo estos métodos:

  • El método del “faquir”, que se concentra en el centro físico.
  • El método del “monje”, que se concentra en el centro emocional.
  • El método del “yogui”, que se concentra en el centro intelectual.

En su recorrido por Asia Central, Gurdjieff, afirma haber encontrado un cuarto método:

  • El método “cuarto camino”, mediante el cual se puede desarrollar armónicamente los tres centros anteriores.

Casi siempre, este hombre, mencionaba estos métodos, explicando que los que actúan de manera más tosca son los faquires, es decir, que son los que luchan para adquirir el dominio del cuerpo y se someten a sufrimientos y torturas terribles para obtener débiles resultados. El monje, sabe un poco más lo que quiere, y con el sentimiento de que sus esfuerzos y sacrificios “agradan a Dios”, puede lograr en una semana lo que el faquir obtiene en un mes. El yogui, es el más evolucionado de los tres, pues sabe muy bien lo que quiere y cómo conseguirlo. En un día puede hacer lo que el monje en una semana. Pero estas tres vías exigen la ruptura de toda relación con el mundo y no ofrecen a cambio más que resultados muy parciales. El cuarto camino es el más difícil de descubrir pero a la vez el más fácil de seguir y es la vida del hombre astuto y puede desarrollarse siguiendo los tres métodos anteriores.

Es innegable el poder que ejercía Gurdjieff en la voluntad de las personas, incluso desconocidas. En una ocasión éste se encontraba en una cena con unos respetables señores de Nueva York y éstos se sintieron escandalizados al escucharle parte de sus historias obscenas. Poco a poco, sucumbieron a su poder de sugestión y se entregaron a una orgía dirigida por el maestro, el cual interrumpió a voluntad y de manera brutal, hablando sobre lo humillante de la esclavitud que el instinto sexual ejercía en los norteamericanos.

Así como esta anécdota, hay muchas situaciones donde se pone de manifiesto las técnicas sectarias para hacer y deshacer a su antojo lo que quería, haciendo que sus discípulos perdieran la voluntad y cayeran en sumisión a sus pies.

El “maestro” Gurdjieff murió en 1949. Se dice que sus últimas palabras, dirigidas a sus discípulos fueron: “Os dejo en un buen lío”.



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